El mayor Gerson da Rosa Ferreira, que supervisaba las labores de rescate en el lugar de los hechos a cargo de la policía militar, dijo a los periodistas que ya habían identificado y retirado de la discoteca 159 cadáveres en la ciudad de Santa María, en el sur del país.
Da Rosa dijo que las víctimas se habían asfixiado o habían muerto aplastadas, y que la cifra de muertos probablemente superaría los 200.