El presidente chileno, Sebastián Piñera, cuestionó a su par boliviano, Evo Morales, después de que este considerara que el arresto de los uniformados que traspasaron la frontera se debe a una venganza por la insistente exposición de la demanda marítima boliviana que hace su gobierno.
"Quisiera hacer un llamado al presidente Morales a actuar con mayor respeto por la verdad, a actuar con mayor respeto por el derecho internacional y también a aprender que el orden jurídico y el Estado de derecho en nuestro país lo vamos a proteger y lo vamos a resguardar siempre", declaró el viernes Piñera.
Morales dijo el miércoles que a Chile "le molestó la reivindicación por la situación del mar y tuvo una actitud vengativa con los tres soldados", en una comparecencia con unos periodistas en la sede la ONU en Nueva York. Además, acusó a Santiago de violar convenios internacionales por detener a sus uniformados, a quienes calificó de "rehenes políticos".
"Esas tres personas están detenidas no por ser bolivianos, no por ser soldados, sino que por haber ingresado ilegalmente a territorio chileno, portando armamento de guerra", dijo de su lado el presidente Piñera.
El vicepresidente boliviano, Álvaro García, a cargo del Ejecutivo al encontrarse Morales fuera de su país, disparó el viernes nuevas críticas contra el país vecino. "El gobierno de Chile se está comportando de una manera poco amistosa, de una manera ilegal en el ámbito internacional, y está teniendo actitudes de tipo troglodita, es decir, premodernas, casi cavernarias", dijo García.
Los militares bolivianos fueron arrestados por la policía chilena el 25 de enero cerca del complejo fronterizo Colchane (norte chileno) y fueron conducidos ante la justicia chilena en la ciudad de Iquique, a 2.100 kilómetros al norte de Santiago.
Los tres soldados declararon el viernes durante cerca de seis horas ante la fiscalía de Iquique, después de que dos de ellos renunciaran al derecho de guardar silencio al que se habían acogido en primera instancia, lo cual es un avance en la investigación del caso, dijo el fiscal Manuel Guerra. "Yo no puedo negar que hay un avance importante por el hecho de que ellos hayan renunciado a su derecho a guardar silencio, hayan prestado declaración y hayan entregado una versión en que se van corroborando antecedentes que ya teníamos", declaró Guerra.
Las autoridades bolivianas han manifestado que la detención de los soldados es ilegal, ya que los militares cruzaron la frontera chilena involuntariamente cuando perseguían a unos contrabandistas de automóviles, una frecuente actividad ilícita en la vasta frontera entre ambos países, de más de 900 kilómetros.
Según el presidente Piñera, "el límite entre Chile y Bolivia en la zona por la cual ingresaron los tres soldados bolivianos, se encuentra claramente delimitado y, en consecuencia, los soldados bolivianos que presuntamente resguardan esa frontera conocen o debieran conocer ese límite".
Piñera dijo que su país está dispuesto a colaborar para hallar una solución a la situación de los soldados, pero aclaró que "ninguna autoridad de ningún país nos va a desviar de nuestro derecho y obligación de actuar dentro de lo que es el orden jurídico y dentro del Estado de derecho".
El caso llegó hasta la ONU, organismo ante el cual Bolivia presentó una carta en la que acusó a Chile por la detención, y que fue contestada por otra misiva chilena que declaró "infundadas y sesgadas" las imputaciones bolivianas.
El hecho aumentó la tensión entre estos países, que se han visto enfrentados por la demanda boliviana de una salida soberana al mar, que Bolivia perdió en la Guerra del Pacífico ante Chile a finales del siglo XIX. Ambos países carecen de relaciones diplomáticas desde 1978 debido a la falta de una solución de este litigio.
Los soldados bolivianos -tres jóvenes de entre 18 y 19 años- se encuentran en prisión preventiva en Iquique desde que fueron detenidos. El próximo 25 de febrero, los militares bolivianos deberán presentarse a una audiencia judicial para el cierre de la investigación, en la que también se evaluará si continúan en prisión.
En junio de 2011, 14 militares bolivianos fueron expulsados de territorio chileno tras haber sido detenidos con armamento. Al retornar a su país, fueron condecorados por el presidente Evo Morales.