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diumenge, 17 de febrer del 2013

El G-20 discute sobre tipo de cambio y déficit en Moscú

MOSCÚ (Reuters) - El Grupo de las 20 mayores economías del mundo se esforzaba el viernes por encontrar puntos en común sobre la moneda y la financiación, dejando al descubierto diferencias entre los que apoyan un gran impulso al crecimiento y los que prefieren más austeridad para reactivar a la economía mundial.

La reunión en Moscú de funcionarios de los países del G-20, que suponen el 90 por ciento del producto interior bruto (PIB) del mundo y por dos tercios de su población, parecía estar dominada por conversaciones sobre las políticas expansivas de Japón que han depreciado el valor del yen.

También se está gestando una disputa entre Europa y Estados Unidos sobre la extensión de una promesa para reducir los déficits presupuestarios más allá de 2016.

Un pacto alcanzado en Toronto en 2010 expirará este año si los líderes no logran un acuerdo en una cumbre del G-20 en San Petersburgo en septiembre.

El foro del G-20, que ofreció ??un enorme respaldo financiero para detener el colapso del mercado en 2009, está de vuelta en el centro de atención después de una semana en la que el más exclusivo Grupo de las Siete naciones industrializadas (G-7) intentó, y fracasó espectacularmente, hablar sobre monedas con una sola voz.

El G-7 ha sido durante mucho tiempo el centro neurálgico de la diplomacia financiera. Pero la tensión entre Washington y Tokio ha aumentado en torno a la campaña del primer ministro Shinzo Abe para poner fin a dos décadas de deflación.

El G-7 emitió una declaración conjunta el martes reafirmando su "antiguo compromiso con los tipos de cambio determinados por el mercado". Sin embargo, la muestra de unidad se vio socavada rápidamente por declaraciones extraoficiales que criticaban a Japón.

El presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi -aparentemente frustrado-, dijo en Moscú que los rumores sueltos sobre divisas son "inapropiados, infructíferos y autoderrotantes".

Las políticas de los bancos centrales en la mayoría de las principales economías desarrolladas para inyectar dinero en sus sistemas bancarios han elevado la posibilidad de "devaluaciones competitivas" en la medida en que cada país intenta impulsar sus exportaciones al debilitar a sus monedas.

En su línea, Draghi declinó decir si el tipo de cambio del euro es apropiado, pero señaló que está acorde con promedios a largo plazo en términos nominales y reales.

El presidente de Francia, François Hollande, planteó la semana pasada la posibilidad de interferencia política en la política cambiaria cuando llamó a establecer una meta a medio plazo para el valor del euro, una medida para contrarrestar su apreciación reciente.

"Temo una politización del tipo de cambio", comentó el consejero del BCE Jens Weidmann -que también es el jefe del banco central alemán- en una entrevista con Bloomberg.

EEUU VS EUROPA

El ministro de Finanzas alemán, Wolfgang Schaeuble, declaró en una entrevista de radio antes de viajar a Moscú que espera que el G-20 respalde la posición del G-7 sobre las monedas.

El viceministro de Finanzas de la anfitriona Rusia, Sergei Storchak, dijo que la discusión de la redacción está resultando "difícil", pero indicó que el texto final no hará una crítica específica a Japón.

"No hay una devaluación competitiva, no hay guerras de divisas", dijo Storchak a la prensa . "Lo que está ocurriendo es la reacción del mercado a la toma de decisiones exclusivamente interna", agregó.

Cuando el G-20 se reunió en noviembre pasado, su declaración contenía un llamamiento a "abstenerse de toda devaluación competitiva de monedas", lo que fue omitido por el G-7 esta semana, y que Tokio asumió era una señal de aprobación a su política.

Indonesia, una de las economías emergentes de la región Asia-Pacífico, dijo estar menos preocupada sobre la tasa cambiaria del yen que sobre el crecimiento japonés.

"Si los japoneses aumentan su demanda interna, eso ayudará a Indonesia, especialmente por el lado de las exportaciones", comentó el vicegobernador del banco central de Indonesia, Hartadi Sarwono.

Estados Unidos, según fuentes de la delegación del G-20, está bloqueando los intentos de acordar un compromiso para reducir los préstamos, una postura que refleja la estrategia de Washington de aplicar políticas expansivas hasta que el desempleo baje.

La mayor economía de la zona euro, Alemania, y el Banco Central Europeo, quieren un nuevo compromiso de endeudamiento -en línea con su propia medicina dura para la debilitada periferia del bloque de moneda única.

Un documento sobre la posición de la Unión Europea delineó la disputa en términos duros. Afirmó que Estados Unidos "no está listo para comprometerse a (...) una meta numérica".

"La Unión Europea considera esencial acordar metas creíbles y ambiciosas", sostiene el documento obtenido por Reuters.

Una fuente destacada del G-20 dijo el jueves por la tarde que no habrá un comunicado separado sobre monedas. Se insertará introducir un pasaje en el comunicado principal, pero sin reiterar la frase del G-7 de que "no buscaremos tasas cambiarias".

Eso, dijo la fuente, no sería aceptable para China, que ahora es la segunda mayor economía del mundo y tiene buena parte de sus 3,3 billones de dólares en reservas extranjeras en bonos del Tesoro estadounidense.

Funcionarios rusos observaron que Japón no ha intervenido en los mercados cambiarios para debilitar al yen, lo que sugiere que Tokio no sería individualizado como un malhechor.

Antes de volar hacia Moscú, el gobernador del Banco de Japón, Masaaki Shirakawa, defendió la expansión monetaria y dijo que ésta apunta a reactivar la economía y no a debilitar al yen.

/Por Jan Strupczewski y Lesley Wroughton/


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