Mantiene media docena de oportunidades para los velocistas y vuelve a arrinconar la contrarreloj
Desde hace meses se intuía que la Vuelta a España de 2013 volvería a apostar por el mismo esquema que tan buenos réditos les dio en 2012, el de una consagración casi obsesiva por finales en pendiente. Unos en puertos. Otros en cuesta. Pero sumando unos y otros casi el 50% de la carrera. Y, efectivamente, así será. "Parecida, pero también más exigente", apunta el Euskaltel Samuel Sánchez.
La Vuelta de 2013 ofrecerá once llegadas cuesta arriba, mantiene media docena de oportunidades claras para los velocistas y vuelve a arrinconar la modalidad contrarreloj, reducida a la apertura por equipos sobre 27 kilómetros del primer día y una crono rompe piernas de 38 por las faldas del Moncayo que encima llega el día después de un gran traslado.
Menos de 70 kilómetros en medio de un recorrido total de 3.320 que tendrá dos salidas al extranjero: una, más habitual, al Principado de Andorra y otra, al día siguiente, a suelo francés. Dos muy buenas jornadas de montaña en un diseño general percibido como exigente. "Va a ser una Vuelta para un escalador. Cuando no es un puerto muy largo es una llegada en repecho... es muy dura", dice Alejandro Valverde, segundo el año pasado. Y lo es tanto en la carrera en sí como fuera de ella: la acumulación de traslados se hará notar.
La carrera afrontará sus cinco primeras jornadas por tierras gallegas y, tal y como se anunció meses atrás, partirá desde una batea sobre las aguas del Atlántico. "Es un reconocimiento a las gentes del mar, a una forma de vivir y a una forma de trabajar", dice Alberto Núñez Feijóo, presidente de la Xunta de Galicia.
Otra muestra de las pretensiones de la organización de cara al futuro: sorprender, impactar, fomentar un aliciente. Recuerden: la ronda española aprovechó para su arranque del año pasado en Pamplona el recorrido de los Sanfermines. El primer final en alto llega al día siguiente, en el Monte Lobeira de Baiona. Y en las dos jornadas siguientes, metas en repechos tras dos itinerarios de perfil ondulado e inquietante, ese que te dispara el desnivel acumulado de cualquier ciclo computador sin darte cuenta.
La llegada a Fisterra, promocionada como la etapa del fin del mundo, o el periplo del día siguiente hasta el zamorano Lago de Sanabria, dos interesantes apuestas turísticas inéditas. Sorprendentemente, dada su belleza, ausencias hasta ahora.
La Vuelta también homenajeará al fallecido Xavi Tondo con una salida de etapa desde Valls y honrará a su manera el centenario del nacimiento del Tour (como hará el Giro) con un final [...]
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