El acto realizado en Sao Paulo fue la primera reunión pública en la que participó la plana mayor del PT, con Luiz Inacio Lula da Silva y su sucesora Rousseff, junto a algunos de los líderes históricos del partido condenados recientemente en un sonado juicio por corrupción política en el primer mandato de Lula, conocido como 'mensalao'.
"Diez años es poco tiempo para cambiar la historia de un país, pero en diez años podemos dar señales extraordinarias para creer que la palabra imposible es sólo para los débiles", declaró el exmandatario (2003-2010), que inició su discurso en medio de fuertes vítores y aplausos.
Lula, un exobrero metalúrgico que se ha recuperado de un cáncer de laringe diagnosticado en octubre de 2011, respondió también a las críticas que antes había formulado el senador Aecio Neves del partido de la oposición socialdemócrata, PSDB, y garantizó que Rousseff será reelegida en los comicios del próximo año.
"La respuesta que el PT debe dar es decirles que pueden prepararse, aliarse con quien quieran. Que si ellos tienen dudas, vamos a darles como respuesta la reelección de la presidenta Dilma en 2014", declaró Lula en medio de fuertes aplausos.
Lula destacó el combate al hambre y la pobreza en este país de tamaño continental, así como otras políticas de distribución de renta iniciadas durante su gobierno, pero también se refirió indirectamente al escándalo del "mensalao", que llevó a altas figuras del PT a diseñar un complejo plan para comprar votos de legisladores de la coalición durante su primer gobierno, según los fallos de la Corte Suprema.
"No tenemos miedo de la comparación incluso en el debate sobre la corrupción. La diferencia es que en nuestros diez años todo el mundo sabe que hay dos maneras de tratar la suciedad que aparece: una es mostrar y la otra es esconder", declaró en un mensaje claro a la oposición, que ha criticado fuertemente al gobierno por este caso.
"Y yo dudo que haya un gobierno en la historia de nuestro país que haya creado mayor transparencia y combate a la corrupción que el nuestro", añadió Lula, que siempre negó conocer la existencia de la red de corrupción y fue excluido del histórico juicio.
En el acto estaba presente el exjefe de gabinete y mano derecha de Lula José Dirceu, condenado por la Corte Suprema a 10 años y 10 meses de prisión como principal responsable de la red de sobornos a congresistas. Las penas aún no se han hecho efectivas.
También estaban presentes otros de los condenados, como el expresidente del PT José Genoino.
Para el analista político André César, de la consultora Prospectiva de Brasilia, el PT "consiguió superar electoralmente la cuestión del 'mensalao'" porque ha sabido reforzar las políticas sociales como una prioridad.
"Actualmente la presidenta es la franca favorita para las elecciones. La oposición hoy no tiene tanto peso político y el PT puede conmemorar que tiene la perspectiva de mantenerse en el poder un tiempo más todavía", declaró el analista a AFP.
En proyecciones de vídeos y discursos, durante el acto del PT se resaltaron los programas de transferencia de renta impulsados por Lula, conocidos como Bolsa Familia, que sacaron a millones de personas de la pobreza y que han sido continuados por Rousseff, convirtiéndose en emblema de los gobiernos del PT.
Casi 50 millones de brasileños se benefician actualmente de los programas sociales contra la pobreza, que cuentan hoy en día con un presupuesto de 11.500 millones de dólares, 60% más que el aplicado al término del gobierno de Lula en 2010, según estimaciones oficiales.
"Este es un gobierno que no tiene miedo de los números, porque los números están a nuestro favor", aseguró por su parte Rousseff, una exguerrillera llegada al poder en enero de 2011.
También garantizó la "estabilidad económica" del gigante Brasil, la sexta economía del mundo, que sin embargo creció apenas 1% en 2012, según estimaciones del mercado.
Rousseff anunció el martes que su gobierno ayudó a sacar en dos años a 22 millones de brasileños de la pobreza extrema y ahora se propone localizar a otros 2,5 millones en lugares remotos, como la Amazonia, para acabar definitivamente con la miseria en Brasil.